¿Y si miramos la escuela desde otra perspectiva?

Reformas educativas, polémicas ideológicas, teorías psicológicas, avances en neurobiología, cambios de paradigma,… un sinfín de cuestiones rodean uno de los problemas más urgentes e importantes de nuestra sociedad: la educación. A nadie se le escapa que en este país (y seguramente en muchos otros) precisamos una reforma profunda en las políticas y en la práxis educativa. La cuestión es, ¿desde dónde hacerla?

Desde hace unos meses un grupo de profesores, maestros y artistas bajo la protección de LinkSpace By ERCER nos estamos reuniendo para reflexionar en torno a una posible palanca de cambio para esta revolución. ¿Qué pasaría si introdujésemos una perspectiva estética en las escuelas? ¿Cómo cambiaría la forma de trabajar de las escuelas si el arte (y el pensamiento artístico y estético) fuera el que dominara la escena? No se trata de mejorar la enseñanza de las asignaturas artísticas ni, tampoco, de introducir episodios anecdóticos en los que el alumnado fomente su creatividad. Nuestra reflexión es algo más profunda. Queremos que la perspectiva estética (la peculiar forma que tiene el pensamiento y la práctica del artista) sea el centro de la práctica educativa. ¿Cómo cambiaría nuestro Plan de Acción Tutorial si se programara con esta mirada? ¿Cómo serían las relaciones entre profesores y alumnos si se trabajase con los atributos de una perspectiva estética? ¿Cómo se relacionaría cada centro con su entorno si ambos se mirasen con una intencionalidad artística? Creemos, sinceramente, que el cambio sería enorme. 

El primer paso para nuestra investigación ha consistido en elegir una batería de atributos que nos sirvan como eje de reflexión. Para ello, a partir de la caracterización que realizó en 2014 el colectivo Animating Democracy, realizamos nuestra propia lista, la cual quedó configurada por los siguientes atributos:

Ser y Creer: el arte parte de la confianza en el proceso, en los actores y en los espectadores. Está comprometido con el entorno y por eso es coherente con él. Es siempre actual porque evoca y provoca.

Aglutinante: la intervención artística desde cualquiera de sus fases (reflexión, diseño, ejecución y exposición) ejerce un poder de significado colectivo y de contagio tanto en los artistas como en los espectadores.

Empático: la obra de arte se contextualiza en una época, en un espacio y con unos agentes concretos. Parte de la realidad pero no se queda ahí: lo eleva y proyecta haciendo que todos los actores puedan comprender de una manera experiencial.

Sentido: el arte apunta directamente a la experiencia corporal (sensorial y emocional) provocando un sentimiento que abarca a la unidad del ser humano (razón, emoción, voluntad y espíritu)

Arriesgado: el arte explora caminos nuevos. Se atreve a adentrarse en regiones desconocidas. Asume riesgos y saca a los actores de los marcos establecidos. Rompe la rutina, altera y abre nuevas vías de investigación.

Siempre acto: el arte piensa y actúa. Aprende con las manos y construye un artefacto completo pero siempre abierto. Elige materiales, códigos, canales y lenguajes con el fin de construir un artefacto desde un contexto concreto pero abierto a la utopía y ucronía.

Toda la información sobre este proyecto y sobre otras iniciativas de LinkSpace By ERCER las podéis conocer en nuestra página: https://linkspace.es/

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