La Plataforma Educativa Scholaris organizaba el pasado sábado 22 de noviembre en el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid el encuentro “Sin identidad no hay educación”, una jornada que reunió a cerca de 300 participantes, representantes de numerosos colegios y profesionales del ámbito educativo. La cita, organizada con el apoyo de multitud de instituciones educativas y patrocinadores buscó iluminar, desde la experiencia y el diálogo, el papel de la identidad en la misión educativa contemporánea.
La jornada contó con un momento especialmente significativo: la intervención del Papa León XIV, dirigida a todos los asistentes, en la que destacó que “la identidad no es un accesorio o un maquillaje que se hace visible con rituales aislados o incluso con mecanismos repetitivos, desprovistos de vitalidad. La identidad es el fundamento que articula la misión educativa, define su horizonte de significado y orienta sus prácticas cotidianas, tanto en la forma de enseñar, como en la de evaluar y actuar”
La jornada, inaugurada por Juan Ramón de la Serna, director de Scholaris, Alfonso Aguiló, presidente de CECE y Emilio Díaz, secretario general de Escuelas Católicas Madrid, estuvo organizada en torno a tres actos:
El primer acto reunió a Ferrán Riera, Daniel Solana y Olga R. Sanmartín, quienes abordaron el vínculo esencial entre identidad y libertad.
Ferrán definió la identidad como “aquello que esencialmente soy”, un punto de partida que no limita la relación, sino que la hace posible. Defendió que los cuatro pilares que deberían impregnar toda acción educativa son: la acogida como primer gesto, la certeza de la bondad de la realidad, la convicción de que el hombre es capaz de Dios y la seguridad de que el mal no tiene la última palabra.
Los ponentes coincidieron en el riesgo de que los colegios diluyan su identidad entre “accesorios” competitivos —infraestructuras, programas o titulaciones— perdiendo aquello que da unidad y sentido a la educación. Olga recordó que el núcleo del ideario es “educar y no otra cosa”.
Daniel, desde su experiencia en comunicación, subrayó que nadie puede ser neutral: “Si no dices quién eres, otros lo harán por ti”. Y Ferrán añadió: “Una escuela puede acoger a todos, pero no puede ser neutral”.
El diálogo abordó también la relación con las familias, la convivencia en tiempos de polarización y el margen educativo que sigue existiendo incluso en el marco de leyes que no siempre coinciden con el ideario. Ambos ponentes insistieron en distinguir entre mostrar la identidad —condición para que el alumno pueda hacer su propio camino— y adoctrinar, que sería imponer el camino del adulto.

