Encuentro “Sin identidad no hay educación” | COMUNICADO FINAL

Encuentro “Sin identidad no hay educación”

Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo 22 de noviembre de 2025 | Madrid 

COMUNICADO FINAL

EL ENCUENTRO “SIN IDENTIDAD NO HAY EDUCACIÓN” REÚNE A CERCA DE 300 ASISTENTES PARA DIALOGAR SOBRE LA LIBERTAD Y LA MISIÓN DE LA ESCUELA CONTANDO CON LA INTERVENCIÓN DEL PAPA LEÓN XIV. DESTACAN SUS PALABRAS: 

La identidad es el fundamento que articula la misión educativa, define su horizonte de significado y orienta sus prácticas cotidianas”


Madrid, 22 de noviembre de 2025.- La Plataforma Educativa Scholaris organizaba el pasado sábado 22 de noviembre en el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid el encuentro “Sin identidad no hay educación”, una jornada que reunió a cerca de 300 participantes, representantes de numerosos colegios y profesionales del ámbito educativo. La cita, organizada con el apoyo de multitud de instituciones educativas y patrocinadores buscó iluminar, desde la experiencia y el diálogo, el papel de la identidad en la misión educativa contemporánea.

La jornada contó con la intervención del Papa León XIV, dirigida a todos los asistentes. 

VER INTERVENCIÓN

Asimismo, el evento se estructuró en torno a tres actos fundamentales: 

  • “No hay libertad sin identidad” con Ferrán Riera, Daniel Solana y Olga R. Sanmartín, quienes abordaron el vínculo esencial entre identidad y libertad.
  • “La escuela católica: un diálogo sobre su identidad y contribución” moderado por Armando Zerolo, contó con las intervenciones de Javier Cortés y Monseñor Luis Argüello, quienes ofrecieron un diagnóstico lúcido sobre la situación actual de la escuela católica y su contribución cultural.
  • “Un maestro es alguien que viene de lejos y te lleva lejos”, un diálogo entre Silvio Cattarina y Alfonso Calavia, que ponía delante de los asistentes una visión profunda del sufrimiento juvenil y del papel decisivo del maestro.

Al culminar el Encuentro celebrado en Madrid el 22 de Noviembre bajo el título “Sin identidad no hay educación” organizado por la plataforma Scholaris y que ha reunido a más de trescientos educadores, queremos agradecer en primer lugar las palabras con las que su Santidad el Papa León XIV ha querido hacerse presente en el mismo, signo de su cercanía y del valor tan importante del tema tratado. Agradecemos también la participación a todos los asistentes así como al gran número de instituciones y entidades que se han adherido a la jornada en sus distintas formas.

Todos, padres de familia, maestros e instituciones educativas, se ponen delante de los niños y jóvenes con una identidad, es decir, con un rostro, una mirada concreta o, dicho de otro modo, con una propuesta de significado sobre toda la realidad, el conocimiento y la vida misma. León XIV nos lo ha recordado señalando que “La identidad cristiana no es un sello decorativo o un adorno, sino el núcleo mismo que da sentido, método y propósito al proceso educativo. Como les sucede a los navegantes, si se pierde de vista la estrella polar, no es raro que el barco se vaya a la deriva” (…). “La identidad es el fundamento que articula la misión educativa, define su horizonte de significado y orienta sus prácticas cotidianas”. 

En el diálogo entre Ferrán Riera y Daniel Solana hemos podido reflexionar sobre el concepto de identidad y su relevancia en el contexto social y educativo. Sólo te puedes poner delante del mundo y ofrecer algo interesante si tienes claro quién eres; “tu identidad no es un obstáculo sino algo que favorece y permite un encuentro, te abre a algo nuevo y posibilita un diálogo” (Ferrán Riera). Por ello afirmamos que sin identidad no hay educación. En consecuencia, la cuestión fundamental de toda institución educativa es saber responder a la pregunta sobre quiénes somos. 

La falta de rumbo a la que se refería León XIV también ha afectado a la educación católica, que se ha visto muchas veces a merced de otros intereses o proyectos ajenos a su propia identidad. Monseñor Argüello y Javier Cortés han expuesto el papel original de la escuela católica, conscientes de que la tradición educativa de la Iglesia es algo propio de su naturaleza. Monseñor Argüello ha afirmado que “identidad y relevancia van de la mano en la misión de la Iglesia. No podemos olvidar la identidad para poder ser relevantes. Pero también es justo decir que de nuestra identidad nace una relevancia para el mundo”. 

¿Cuál es la tarea de la Iglesia en el ámbito educativo? Tiene la misión de “ocuparse de toda la vida del hombre, incluso de la terrenal, en cuanto relacionada con la vocación sobrenatural; por tanto, tiene una tarea específica en lo que respecta al progreso y al desarrollo de la educación” (Intervención en vídeo León XIV – Jubileo de los educadores).

En este sentido, Javier Cortés ha señalado que “la misión de la Iglesia es la evangelización de la cultura, que significa el compromiso con una educación integral, que es un encuentro con el patrimonio cultural. El diálogo entre fe y razón es el corazón de la propuesta católica. La fe purifica y transforma desde dentro. No es una superposición”. Es el camino que ha señalado en su intervención León XIV.

Solo una experiencia que parta del mismo sujeto que educa, con su identidad concreta, es capaz de responder a estas exigencias. Silvia Cattarina, responsable de la obra educativa L´imprevisto, ha insistido en la figura del maestro: “alguien que, apasionado por lo que enseña, encarna -en su persona y a través de su tarea- el descubrimiento del mundo, acompañando y sosteniendo el camino personal de cada alumno. Esta tarea no se puede realizar solos; es necesario una comunidad de educadores que colegiadamente decida generar ámbitos donde la persona sea el centro y la pregunta por el significado de la realidad. 

Invitamos a todos, por tanto, a custodiar estas palabras que nos hemos dicho. Pero sobre todo a mantener vivas las preguntas que han emergido como un cimiento que nos permita construir de manera sólida. Finalmente queremos reafirmar la importancia de custodiar la unidad. La unidad personal, la unidad de nuestras escuelas y la unidad entre nosotros, la unidad de la Iglesia, con la conciencia de que tenemos una responsabilidad con el mundo entero; esta es la forma de responder a la vocación a la que hemos sido llamados.

Es posible educar, es posible construir. 

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